Meditar en vacaciones - Río

Meditar en vacaciones, ¡aprovecha tu destino y la calma del verano!

Es posible que al leer el título hayas pensado en recomendaciones turísticas espirituales o en espacios tan mágicos como los que se encuentran en India y Tailandia. Sin embargo, ¡no es el caso!

El objetivo del post es animarte a aprovechar los nuevos espacios que visites durante las vacaciones para meditar o, en caso de quedarte en casa, sacar partido de la calma del verano para reforzar tus dinámicas de meditación. ¡Empezamos!

Lo primero: ¡cambia de mentalidad!

Es lo más importante, tanto para meditar como para vivir esta estación tan diferente al resto del año. Si estás de vacaciones, no te agobies y las conviertas en un trabajo: ¡fuera listas, fuera plazos!

Si te encuentras en un lugar nuevo, intenta detener el tiempo y concentrarte en el entorno. Si estas a gusto, ¿por qué no iniciar una tranquila meditación y sentir este espacio que no es habitual? Pero, si estás en casa, aprovecha unos ritmos diferentes y prueba nuevos lugares o duraciones más extensas para esta práctica.

Meditar en vacaciones - Portada

Trata de recordar que las vacaciones son algo temporal y párate a disfrutar de cada instante. Vive de forma consciente los días y encuentra ratos para meditar: tus vacaciones tendrán un efecto mucho más reparador y serás capaz de integrar rutinas beneficiosas en tu día a día.

En este sentido, es posible que en tu caso el verano no signifique alejarse del trabajo. Lo que sí puedes hacer es cambiar hábitos y sorprenderte: encuentra huecos para ir a un parque, disfruta de la brisa de primera hora de la mañana o camina hacia el trabajo si todavía no aprieta el calor.

Meditar en vacaciones - Parque

También puedes buscar un tutor o un grupo de meditación con los huecos que dejan libres los amigos o familiares que sí han marchado de vacaciones. En resumen, y volviendo al inicio: el verano está lleno de oportunidades, ¡aprovéchalas!

¿Y qué lugares puedo aprovechar para meditar en vacaciones?

Como con los destinos de verano, para meditar en vacaciones hay dos grandes opciones: mar y montaña, ¡pero siempre hay matices!

Dependiendo de la playa, meditar puede ser complicado. Si estás en un lugar concurrido, prueba a despertarte justo antes de amanecer y siéntate en la arena mientras sale el sol. Concéntrate en ese momento tan mágico del día, en el olor salino, en los sonidos de las olas y de los animales que despiertan. La experiencia será inolvidable.

Meditar en vacaciones - Playa

Para quienes tengan ya algo de experiencia en meditación, pueden probar a realizar una sesión en cualquier momento, incluso entre el bullicio habitual. Hay un montón de cosas ocurriendo a tu alrededor, concéntrate en ellas y deja fluir tu mente. Sobre todo, recuerda que estás de vacaciones, que todo lo que está pasando es lo que construye un día de verano.

Si eres más de montaña o de campo en general, puede resultar más sencillo encontrar tu espacio para estos días de relajación. Seguro que realizas excursiones o salidas para comer al aire libre: fíjate bien en los rincones que te transmitan cierta paz. Cuando puedas, vuelve a ellos para una meditación en la naturaleza.

Meditar en vacaciones - Lago

Por supuesto, hay algunos entornos que ayudan a encontrar la tranquilidad, concentrarse y tener una beneficiosa sesión de meditación: la orilla de un río o arroyo, un lago o ese espacio de una montaña en el que respiras aire puro. Además, hay pocas cosas más reconfortantes que meditar tras una larga caminata: pensar en lo visto y oído, sentir tus músculos, recuperar lentamente el aliento. Por ello, a veces no es necesario llevar a cabo una sesión in situ, pero sí puedes volver mentalmente y recorrerlo en calma.

Como decía antes, hay matices y es posible que tu destino sea una ciudad. A veces, nos convertimos en turistas llenos de obligaciones incapaces de disfrutar nada de lo que experimentamos. Ni nos fijamos en lo que estamos visitando ni tomamos pequeñas pausas, ¡pero las ciudades están llenas de posibilidades!

Meditar en vacaciones - Ciudad

Por ejemplo: cuando entras a contemplar esa magnífica iglesia, monasterio o templo, ¿por qué no te detienes y realizas una breve meditación? Esa es una de sus funciones originales, no entrar y salir corriendo con una oscura foto como recuerdo. Otro consejo es que señales siempre en el mapa los parques urbanos, las grandes explanadas y los miradores: aíslate del mundo y reserva unos minutos para concentrarte. Y, sobre todo, rebaja el ritmo para sentir plenamente tu viaje, seguro que lo disfrutarás más.

Al redactar este post, me he ido acordando de una excursión que finalizada en una pequeña isla fluvial, formada por pequeñas piedras que hacían resonar de una manera increíble el agua que me rodeaba. ¡Es un sitio único para meditar! Y a ti, ¿que espacios te han ido viniendo a la mente? ¿Dónde practicarás la meditación a lo largo de este verano? Me encantaría conocerlos para seguir meditando allí juntos.

Respira, Enfoca, Medita, Siente.
Hasta la próxima.
Aum!

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